La construcción y la belleza de su diseño hacen sorprender a todo el que lo ha visitado. Es uno de los pasajes más sobrecogedores del Cusco. Los inmensos remolinos de granito nos dejaran boquiabierto y con solo una pregunta, ¿Cómo fue construida tal maravilla?

El encanto natural de MORAY

Moray es un término quechua que nombra a un sector ocupado por las comunidades campesinas de Misminay y kaccllarakay. En el pasado el termino Moray se usaba en relación al Aymoray que era la cosecha de maíz, pero también se usaba para designar al mes de mayo, sin embargo, existía un tercer significado relacionado con la papa deshidratada

Ubicación de Moray

Este sitio se encuentra cerca del Cusco, en el Perú. A primera vista pareciera una especie de anfiteatro, conformado de varios andenes circulares, situado a 3.500 msnm. Se encuentra en Maras del Valle Sagrado de los Incas en la región Cusco.

El encanto natural de MORAY

Reconocido en 1932 como unos andenes a manera de anillos concéntricos. Cada círculo contiene una terraza que se intercala a otra, formando así círculos de gran amplitud. Se puede acceder de uno a otro escalando piedras salientes (sarunas), enclavadas en la pared.

En Moray se llevaron a cabo experimentos de cultivos a diferentes alturas, por ello fue considerado como un centro de investigación agrícola incaico

El complejo contiene veinte o más zonas ecológicas a escala. John Earls cuenta haber descubierto piedras verticales en las terrazas que marcan los límites de las sombras del atardecer durante los equinoccios y solsticios, lo que nos muestra un gran y sorprendente panorama. Los lugareños llaman a estas piedras «ñustas».

Miles de personas llegan hasta el lugar para vivir una experiencia realmente diferente, en especial en el mes de octubre pues los pobladores de lugares cercanos también visitan al lugar y particularmente para celebrar el Moray Raymi o fiesta del sol. Los andenes se llenan de música, color, ritmo y sabor.

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Al embudo más grande se le denomina Qechuyoq, esta división se distribuye en sectores de cuatro niveles. Sus andenes y el orden especifico produce una variedad de microclimas internos. En el centro de los andenes existe una temperatura más alta, después, en los círculos concéntricos amplios se reduce gradualmente la sensación térmica. Además, los cuatro andenes inferiores son más húmedos y tienen temperaturas de suelo bajas debido a la mayor evapotranspiración del agua. En total existen hasta 20 diferentes tipos de microclimas. Se presume que en un principio había sido utilizado como lugar de adaptación para de plantas y cultivos para mejorarlos de manera experimental, hoy en día existen más de 250 especies vegetales acondicionados perfección.

Los andenes poseen una ruta especial y poco de encontrar en otros lugares, es por ello que el sitio favorito de los ciclistas y las personas que se aventurar a hacer todo tipo de deportes aprovechando la geografía del lugar. Los enormes andenes circulares, hechos de piedra caliza, parecen haber sido construidos para una escenografía especial de alguna película, pues son, a simple vista, gigantescas huellas digitales; esta es una de las razones por las que el lugar cuenta con tanto misticismo.

El encanto natural de MORAY

Al caminar por allí, parecemos caminar en un anfiteatro, como si las tribunas serian parte de un escenario debajo de la tierra, el terreno es fértil al grado máximo por ello involucra un avanzado y complejo sistema de irrigación.

Algunos atribuyen un origen cósmico a la geografía tan peculiar del lugar. En los años 60 del siglo XX, se dice, que arqueólogos y geólogos al no tener la seguridad de que esta es una construcción humana, plantearon la posibilidad de que el lugar sea un enorme cráter provocado por el impacto de un meteorito. Sin embargo, pocos respaldaron la teoría. Tiempo después, a principios del siglo XXI, el astrónomo cusqueño Edwin Salazar, hizo resurgir la idea, tras miles de días de análisis y evaluaciones científicas, llego a varias conclusiones, una de las principales fue escrita en un libro de su autoría, Astronomía Inka. Afirma, «Si observamos el lugar y comparamos con fotografías aéreas nos daremos cuenta que no solamente existen las cuatro formaciones circulares que fueron aprovechadas para construir andenes. Hay una mucho mayor, hacia el norte, y otras más pequeñas en la misma dirección.

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En total, serian nueve los cráteres que dejaron los impactos, pues nueve son los agujeros concéntricos formados. «la mayoría de los meteoritos son del tipo condrita, y formados por elementos líticos que al ingresar a la atmósfera terrestre se subliman y si son masivos alcanzan la superficie terrestre de modo fragmentado. Estos impactos casi siempre se esparcen en áreas relativamente pequeñas como en Moray. La distancia entre el impacto mayor y la zona construida de andenes es de aproximadamente un kilómetro», dijo Edwin Salazar, miembro fundador y director científico del Planetarium Cusco.

El punto central de todos los “embudos” de Moray son excéntricos y orientados según un eje que va de Nor Este a Sur Oeste, con un ángulo de perfecta caída de exactamente 48 grados. Esto demuestra que todos los posibles impactos habrían sido a consecuencia de objetos de ese tamaño que cayeron desde el espacio, y cada uno de ellos con una trayectoria, trayectoria que debió ser exactamente la misma.

El encanto natural de MORAY

“Es previsible pensar que los restos cristalizados que hayan quedado desperdigados por el suelo fueron entusiastamente colectados por los habitantes de la zona y tenidos como objetos especiales de gran valor, especialmente para ser utilizados en sus rituales”, amplía Salazar. Como es de saberse, hoy los sacerdotes andinos valoran con enormes sumas de dinero los restos de meteoritos.

“El supuesto origen meteórico de los conos o embudos de Moray en nada varía los estudios valiosos hechos en la zona por John Earls y otros investigadores al manifestar que Moray pudo haber sido un lugar de experimentación agrícola para domesticar especies vegetales y adecuarlos a otros pisos ecológicos. Los cráteres dejados por el impacto meteórico solo habrían facilitado enormemente el trabajo de horadar el suelo para ese propósito”, es así que Salazar da una mirada más amplia de esta maravillosa y sorprendente conformación geográfica.

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Sin duda alguna la historia y el encanto natural son el corazón de Moray. Visita obligada.

Autor: Brian Vega